Nuestro aceite

La historia de nuestro aceite  “OLEO VIANA”  es consecuencia del sueño hecho realidad por nuestro padre, Juanito, su ilusión se consumó antes de dejarnos, él siempre quiso ofrecer a mi madre, Luisa, un aceite para sus guisos parido por su propia almazara y arrancado del fruto de sus propios olivares.
El restaurante Juanito se enorgullece de ser el único restaurante del mundo que plasma sus recetas con sus propios aceites de oliva vírgenes, bajo la vigilancia de nuestro hermano Damián Salcedo. Este detalle nos da la posibilidad de dotar a nuestros platos de un carácter propio y genuino.
Juanito fue un amante declarado del “oro líquido”, se le escuchaba decir en ocasiones: “Sin mi mujer y sin el aceite de oliva, hubiera sido en la vida un infeliz”.

 


 

A MI PADRE

No hay demora, tan solo hace unos días que se fue, para siempre, mi Padre, y las sartenes de nuestra cocina, de su cocina, siguen exhalando todas las recetas de unos fogones que arden hoy mas que nunca, sin tregua, despilfarrando esa grasa que tanto reverenciaba, así lo deseaba. Mi madre, apenas sin tiempo de despedirse, de unas lagrimas, hacia un hombre, que como aprecia mi entrañable amigo, Manuel Mateo Pérez, era su justa mitad. Garbanzos con arroz, s el guiso elegido para honrar a su marido, que por cierto, no era muy de potajes, pero este le podía a su exigente paladar. Provista de su bata y delantal inmaculado, de maquillaje ligero, y labios abocetados con su color de siempre, y sin nada de lutos, así se lo postuló. Soy su sombra, ahora mas que nunca, y advierto la carestía del ingrediente vital para la celebración del manjar a ejecutar: aceite de oliva virgen extra, y con el agrado de entregarle dicho capricho, desciendo hasta nuestra bodega, espacio donde atesoramos el integrante mas influyente de nuestra tradicional manera de guisar. Al entrar, se percibe una metódica clasificación de un numero eminente de vinos, la decoración es obra de mi hermano Juan Luis, cacharros y artilugios, algunos de origen y finalidad desconocida, se suspenden de las paredes, lívidas por el tiempo, ese que en ocasiones nos arrebata lo que mas estimamos. Al otro lado de la bodega, custodiado entre deterioradas alcuzas y celemines, aseguramos, donde apenas penetra un destello de luz, lo que para mi padre lo era casi todo: el aceite de oliva virgen extra. Denoto un desacostumbrado desmán, cierto ambiente luctuoso, botellas de diferentes hechuras, junto a garrafas de distinto cubicaje, se muestra en una aptitud anómala, a pesar de su extraordinario hermetismo, rezuman oro liquido por sus tapones de distinto color, en forma de lagrimas, y sospecho reconocer lo que esta sucediendo. Requiso una de cinco litros, oreo con un vetusto retal de algodón la grasa pringosa, y se la entrego a mi Madre, pero aun exhala aceite, nuestras miradas se cruzan, sin dar crédito al suceso, pero ella me asevera entre sollozos: Pedrito, las botellas de mi cocina esta igual…

Articulo publicado en “EL MUNDO” escrito por su hijo Pedro como homenaje póstumo unos días después de su fallecimiento.

 


 

PRIMER ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA 2011
Ya tenemos el primer aceite de oliva virgen extra de este año. La diferencia de color denotan que proceden de distintos olivares, Torralba y Vega de Sº María. Este aceite es una delicia para el paladar y da gusto guisar con él. Nuestro restaurante presume de ser el único que utiliza aceites de oliva de producción propia en nuestra almazara de Garciez “OLEO VIANA” y de nuestras tres fincas.